lunes, mayo 03, 2004

Tengo un amigo que...

...es especial en todos los sentidos.
El decir que alguien es especial es algo que va conmigo, como si dijéramos, pues suelo tener éxito en la tirada de la habilidad "encontrar razones para diferenciar a este sujeto del resto del universo", enmarcada en la curiosa y variopinta hoja de personaje que es mi mente.

Sin embargo, esta persona se ha desmarcado por sus propios méritos de la idea que tengo de normalidad (conjuntos de reacciones y pautas de comportamiento que se reproducen con la mayor frecuencia en mis círculos de amistades), llegando al punto de que he tenido que abrir un nuevo apartado para poder entenderle mínimamente. Solamente por eso ya le haría merecedor de una habitación con jacuzzi y bellas odaliscas en el gran Hotel de mis Recuerdos. Me gusta la gente que aporta cosas nuevas a mi vida.

Sin embargo, la otra noche en una fiesta, me hizo un regalo inesperado: se me acercó y me dijo "Ahora que estamos tu y yo, en confianza...", y se interesó por mí, y por mi ánimo. Estuvimos hablando un poco y él, aparte de escucharme (nuevo punto a favor, no se encuentra eso en todas partes), me comentó su opinión acerca de lo que me pasaba de una forma respetuosa y, hasta cierto punto, cariñosa. Le conozco desde hace poco, pero ese par de páginas que he pasado del gigantesco libro que es él no me habían dado la idea de que el respeto y el cariño tuvieran lugar entre la aguda inteligencia, la profundidad de análisis, el mordaz sentido del humor, la inagotable capacidad inventiva, y la eventual mala leche, las cuales son algunos de los principales sillares que conforman el inmenso castillo de su personalidad. Me sorpredió... muy gratamente.
Es descubrir estas cosas lo que te devuelve la fe en las personas. Que falta me hace, todo sea dicho.

Gracias por preocuparte. No lo olvidaré.

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